El Museum of Fine Arts en Boston, Massachusets acaba de adoptar a un cachorro Weimaraner de unas 12 semanas que se encargará de proteger las obras de arte del museo. Pero no como guardián, sino para detectar otros problemas.

El cachorro, llamado Riley, ha sido entrenado para detectar insectos, humedad y otras plagas que pudieran representar un riesgo para las valiosas colecciones del museo.

Aunque su entrenamiento no ha finalizado, ya que necesita conocer su nuevo hogar y todas las piezas que debe “vigilar”. La subdirectora del Museo, Katie Getchell, ha declarado a la prensa que si alguna pieza es marcada por Riley, será llevada a inspección inmediatamente.

Los materiales orgánicos como los textiles o maderas que se encuentran en las colecciones contraen plagas o se ven fácilmente afectados por las humedades, aunque existe otro protocolo en el Museo para evitarlas, este nuevo empleado, brindará “tranquilidad adicional”.

Los perros Weimaraner destacan por su gran elegancia y polivalencia, ya que es apto en todo tipo de terrenos y para todos los tipos de caza. Es un perro de cacería versátil, manejable, enérgico y apasionado con una búsqueda sistemática y enfática aunque no es excesivamente temperamental. Su sumisión y equilibrio hacen que tenga un fácil adiestramiento, además de resultar estupendo como perro de compañía.

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